Si el mensaje proclamado por Abdías fue formado en un contexto político determinado y fue dirigido a una nación que pronto iba a desaparecer, ¿qué interés puede tener para nosotros?
Pues, mucho. En primer lugar, aunque el mensaje de juicio divino se dirige a Edom, el conjunto del libro presupone que quienes oyen el mensaje no son solamente los edomitas, sino el pueblo de Dios: es decir, los judíos que vivían en tiempos del profeta, pero luego el verdadero Israel de generaciones posteriores.
Además, un principio general de la revelación divina es que, aun cuando esta se dirige a una determinada situación local, los principios que subyacen en ella son de validez eterna y universal. Por ejemplo, la justicia y el juicio de Dios, el cuidado que él ofrece a su pueblo o la esperanza de la manifestación definitiva de su reino en el futuro. Estos son temas de interés para el pueblo de Dios de todas las épocas.
El mensaje de Abdías es tan relevante hoy como lo fue en el siglo VI a. C. Aunque puede parecer que Dios ha dejado su trono como Señor del universo y de la historia, sin embargo no es así.